viernes, 14 de febrero de 2014

Habilidades Duras y Blandas

A menudo coincido en el tren del Alt Penedés a Barcelona con un vecino que, con sus 40 y tantos años, recién ha vuelto a estudiar música. Durante años tocaba el fiscorno, añadiendo algunos colores especiales a las coplas de una banda cuyo compás acompañaba sardanas en la Plaza de la Catedral. Pero ahora, sin perder el cariño por la música popular catalana, le ha dado tocar el trombón y lo que le chifla es el jazz. Le han invitado a tocar en la big band de su escuela a pesar de estar cursando solo el primer curso. Este hecho le aporta regocijo porque él será “el más tonto del grupo”, rodeado de músicos con más traza y así su aprendizaje será acelerado.

Entretanto él está enseñando a su hijo de 9 años a tocar el trombón. El hijo mostró una inicial fascinación, alimentada por los juegos propuestos por su padre, cómo lo de tocar en plan dúo marchando por toda la casa y después a la plaza. Ahora ya el niño está con lo esencial: la respiración y la producción de tonos largos, bonitos y sostenidos; la posición del instrumento y la postura adecuada. El padre está en la fase de remarcar la importancia de los aspectos fundamentales como aptitudes precisas, como segmentos de un aprendizaje continuo y constante. Le dice que practique un poco cada día, y siempre empezando con lo básico.

Dan Coyle en el “El Pequeño Libro del Talento” advierte “La precisión importa sobre todo al principio, porque las primeras conexiones establecen las rutas en el futuro. Los neurólogos llaman a eso el fenómeno de bajar el trineo por una colina nevada. Las primeras repeticiones son como las primeras marcas del trineo sobre la nieve virgen: en intentos posteriores, el trineo tenderá a seguir esas guías.”

Josh Waitzkin en “El arte de aprender” resume el camino a la maestría de esta manera:
"Empieza con los fundamentos, obtiene una base sólida impulsada por la comprensión de los principios de tu disciplina, a continuación, expande y perfecciona tu repertorio guiado por tus predisposiciones individuales, mientras te mantienes en contacto, sin embargo, de manera abstracta, con lo que te sientes como el núcleo esencial del arte ".

El núcleo esencial del arte de jazz desde luego será la improvisación. ¿Cómo desarrollar la habilidad de improvisar? Dan Coyle diría que es por la combinación de habilidades duras y blandas. Si las habilidades duras se aprenden mejor a través de la repetición, la práctica constante y el esfuerzo, las habilidades blandas tienen más que ver con registrar patrones y relacionarlos de forma intuitiva, tomar decisiones rápidas donde la capacidad de reconocer oportunidades y la comunicación con los demás son esenciales. “Se construyen jugando y explorando en entornos siempre cambiantes en los que se potencian los desafíos…”

Josh Waitzkin explica que a medida que la base de conocimiento crece, "El aprendizaje se convierte en desaprender- una cuestión de comprender principios que son excepciones a los iniciales. En este  nivel, la psicología trasciende la técnica, la  mente consciente permite que el inconsciente fluya sin obstáculos y sin  perder precisión…”


Al final, la asimilación y aplicación de la información implica trascender sus características concretas y fomentar la sintonía entre la mente consciente y el inconsciente creativo. Si el inconsciente es el caballo y la mente consciente el jinete, la maestría viene a ser la habilidad de saber cuándo susurrar al caballo y cuando dar le caña…

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